NOS PREPARAMOS PARA LA LLEGADA DE LA SEMANA SANTA

La contemplación no puede alejarnos de la acción.

Necesitamos espacios de oración de contemplación. Solo una intensa experiencia de contemplación nos permitirá llegar a la transfiguración y sus efectos sorprendentes.

Desde la cumbre del Tabor o desde un lugar estratégico de nuestra maltrecha naturaleza, se puede muy bien hacer oración de contemplación, y tener una experiencia transfiguradora similar a la de los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. !Intentémoslo¡ Ejercicios Espirituales como los que acaba de hacer el Papa con personal de la curia, un día de retiro en comunidad o sólo, y podremos llegar a experimentar las consecuencias de un encuentro personal y transformador con Dios en este tiempo de Cuaresma.

Pero para tener una experiencia de Tabor, para encontrarse con Dios, hay que alejarse, distanciarse del ruido de la vida, hay que hacer silencio interior, hay que subir a la montaña, signo claro de la presencia divina; tal vez por eso estamos habituados a mirar para arriba cuando nos referimos a Dios. Una vez allí hay que abrir bien los ojos y el corazón para dejarse inundar por la luminosidad de la presencia misteriosa de Dios, hasta quedar fascinados y deseosos, como Pedro, de montar tres tiendas para instalarse allí definitivamente. Estando allá arriba, callar y contemplar; contemplar y admirar, admirar y dejarse transformar; contemplar sobrecogidos, para después bajar y volver a la realidad del día a día, transformados por la presencia luminosa también de Jesús que sigue proclamando la Buena Noticia de su Evangelio, sin olvidar que el Padre nos ha dicho “este es mi hijo, escuchadle”.

Y así, escuchando su Palabra más atentamente cada día:

  • Sobrecogidos como los apóstoles, seguiremos teniendo experiencia de la cercanía de Dios en nuestras vidas,
  • Escuchar más, porque la escucha manifiesta la verdadera relación con Jesús,
  • Escuchando se irá fortaleciendo nuestro seguimiento,
  • Le seguiremos con mayor decisión en los triunfos ante las masas  y en la subida al monte calvario,
  • Y en nuestro seguimiento tortuoso y a trompicones, escuchar de Jesús: ‘levantaos, no tengáis miedo’,
  • Escúchale, porque si le escuchas,
    • descubrirás que el amor de Dios está ahí también
    • que la voluntad de Dios también se manifiesta para ti en ese mandamiento, “escuchadle”.
    • llegarás a descubrir que la contemplación no puede alejarte de la acción, de ir a las periferias.

Compromiso: busca un lugar apropiado en este tiempo de Cuaresma para hacer Ejercicios espirituales, o para un día de retiro o, al menos, un rato prolongado de contemplación a partir de Mt 6,7-15. Te invito a ello como Jesús lo hizo a Pedro, Santiago y Juan.